BÁR continúa ampliando su espacio dentro de la música independiente chilena con una propuesta que se mueve entre el indie pop, dream pop y rock alternativo. La cantautora santiaguina, activa como solista desde 2021, ha desarrollado un sonido reconocible donde los teclados, las guitarras y las atmósferas envolventes acompañan letras construidas desde las experiencias personales, la introspección y las relaciones humanas.

Su recorrido tuvo uno de sus momentos fundamentales en 2024 con la publicación de “La Copa de los Árboles”, su primer álbum de estudio. El disco reunió diez canciones y fue resultado de más de un año de trabajo junto al productor chileno Pepe Lastarria, quien ha tenido un papel importante en la construcción sonora del proyecto.

En “La Copa de los Árboles”, BÁR desarrolló un universo que transita desde pasajes cercanos al dream pop hasta momentos de mayor presencia del rock y el indie pop. El álbum incluyó canciones como “Luces”, “Tarde” y “Si habláramos del frío”, esta última realizada en colaboración con el músico nacional Javier Barría. A ellas se sumaron composiciones como “Respuestas”, “Faz”, “Del Cielo”, “Otro Lugar” y “Dos Segundos”, configurando un trabajo marcado por la diversidad sonora y una fuerte dimensión emocional.

La propia naturaleza de aquel primer disco permitió establecer algunas de las características que hoy identifican su música: canciones íntimas, melodías que privilegian las atmósferas y una escritura que transforma vivencias, pensamientos y reflexiones personales en relatos capaces de conectar con experiencias compartidas.

Durante 2025, la artista mantuvo activa su producción musical con “Mar y Gris”, colaboración con Sweet Pomelo, antes de comenzar a revelar el material que dará forma a una nueva etapa de su carrera.

Ese nuevo ciclo comenzó en enero de 2026 con “Soltar, volver”, presentado como el primer adelanto de su segundo álbum de estudio. La canción significó una evolución en su propuesta, incorporando una influencia más evidente de la música alternativa de los años noventa, sintetizadores, guitarras y sutiles elementos disco dentro de una composición que conserva el carácter introspectivo de sus trabajos anteriores.

En el plano lírico, “Soltar, volver” aborda uno de los territorios recurrentes en la escritura de BÁR: los vínculos y las contradicciones emocionales. La canción observa una relación que se convierte en un círculo difícil de abandonar, incluso cuando existe conciencia de que continuar en él puede provocar daño. El apego, el miedo a desprenderse y la dificultad de cerrar determinados ciclos aparecen como elementos centrales de la composición.

La producción volvió a quedar en manos de Pepe Lastarria, mientras que Nicolás Ramírez participó en batería. El resultado combina melancolía y movimiento, mostrando una faceta más rítmica sin abandonar las atmósferas que han acompañado la identidad musical de la cantautora.

Pero “Soltar, volver” no fue el único adelanto de esta nueva etapa. En marzo de 2026, BÁR presentó “Horas para abril”, segundo sencillo de su próximo disco y una composición que lleva su propuesta hacia un paisaje mucho más pausado e íntimo.

En contraste con la energía de “Soltar, volver”, “Horas para abril” construye su atmósfera a partir de teclados Rhodes y guitarras eléctricas, utilizando la llegada del otoño y los días fríos como escenario emocional. La canción nació, precisamente, desde el deseo de conectar con esa época del año y con una sensación de tiempo más lento, contemplación y silencio.

La nueva etapa continuó en mayo con el lanzamiento de “Fulgor”, confirmando que 2026 se ha convertido en un año especialmente activo para la artista y aumentando las expectativas en torno al que será su segundo trabajo de larga duración.

Este recorrido permite observar también una evolución natural respecto de “La Copa de los Árboles”. Si aquel debut permitió presentar de manera amplia el universo creativo de BÁR, sus lanzamientos más recientes muestran una artista que profundiza esa identidad mientras incorpora nuevas texturas, referencias y posibilidades rítmicas.

Con el segundo álbum de su carrera en desarrollo, BÁR avanza así hacia una nueva etapa sin desprenderse de aquello que ha definido su propuesta desde el comienzo: la búsqueda de atmósferas, la combinación entre guitarras y teclados y una escritura donde las emociones ocupan un lugar central.

Desde la escena independiente de Santiago, BÁR se proyecta como una de las propuestas que continúan renovando el indie pop chileno, construyendo un catálogo donde la melancolía puede convivir con el movimiento y donde cada nueva canción funciona como una pieza de un universo artístico que continúa expandiéndose.

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