Chile continúa alejándose del promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en materia de confianza en las instituciones públicas. Los resultados más recientes muestran una caída de la confianza en el Gobierno Central, junto con bajos niveles de respaldo ciudadano hacia el Congreso, los funcionarios públicos, los tribunales y los partidos políticos.
De acuerdo con la Encuesta de la OCDE sobre Determinantes de la Confianza en las Instituciones Públicas, la proporción de personas en Chile que declara una confianza alta o moderadamente alta en el Gobierno Nacional disminuyó desde un 30,4% en 2023 hasta un 25,7% en 2025. En contraste, el promedio entre los países de la OCDE se mantiene cercano al 40%, ampliando la distancia entre Chile y el resto de la organización.
El estudio, cuyos resultados para Chile fueron analizados también por el centro de incidencia pública Pivotes, evidencia que la desconfianza no se concentra únicamente en el Gobierno. Solo un 20% de las personas encuestadas declara confiar en los funcionarios públicos, cifra considerablemente inferior al promedio registrado entre los países de la OCDE.
El panorama es todavía más complejo en el ámbito político. La confianza en el Congreso Nacional se sitúa entre los niveles más bajos registrados en la medición, mientras los partidos políticos continúan apareciendo entre las instituciones con menor respaldo ciudadano.
La justicia tampoco escapa de esta evaluación. Los resultados muestran que la confianza en los tribunales y el sistema judicial chileno se encuentra considerablemente por debajo del promedio de la OCDE, reflejando una brecha importante en la percepción ciudadana sobre el funcionamiento de las instituciones encargadas de administrar justicia.
En contraste, las instituciones relacionadas con la seguridad y la defensa presentan niveles de confianza superiores. Las Fuerzas Armadas y las policías se encuentran entre las instituciones mejor evaluadas por la ciudadanía chilena, aunque sus resultados también deben analizarse dentro de un escenario general marcado por una baja confianza institucional.
La encuesta considera además la experiencia cotidiana de las personas con el Estado. En este ámbito, Chile vuelve a mostrar resultados inferiores al promedio internacional. La satisfacción con los servicios administrativos alcanza un 48%, frente a niveles cercanos al 68% en el conjunto de países de la OCDE.
En áreas particularmente sensibles para la población, como salud y educación, también se observan niveles reducidos de satisfacción. Esto refuerza la relación que establece la OCDE entre la calidad y capacidad de respuesta de los servicios públicos y la confianza que las personas depositan en sus instituciones.
Otro elemento relevante corresponde a la percepción de igualdad y justicia en el trato recibido por parte del Estado. Una proporción limitada de ciudadanos considera probable que sus solicitudes ante organismos públicos sean tratadas de manera justa, mostrando una distancia significativa respecto del promedio de los países integrantes de la organización.
La OCDE identifica la capacidad de respuesta, la confiabilidad, la equidad, la integridad y la apertura como factores fundamentales para construir y mantener la confianza pública. Esto implica que la evaluación ciudadana no depende únicamente de los resultados de una política determinada, sino también de la manera en que las instituciones toman decisiones, entregan servicios, responden a las necesidades de las personas y explican sus actuaciones.
La caída registrada entre 2023 y 2025 plantea así un desafío que va más allá de una administración o institución específica. Con apenas uno de cada cuatro ciudadanos declarando una confianza alta o moderadamente alta en el Gobierno Nacional, Chile enfrenta el desafío de reducir la distancia respecto de los países de la OCDE y fortalecer la relación entre el Estado, sus instituciones y la ciudadanía.
Redacción: Radio Estación Nacional
