Un nuevo accidente laboral fatal sacude a la industria minera chilena. Un trabajador de 61 años perdió la vida durante la madrugada de este miércoles 14 de octubre de 2026, luego de que la maquinaria pesada que operaba se precipitara aproximadamente 50 metros al interior de la Mina Rajo Aguilucho, perteneciente a Minera Las Cenizas, en la comuna de Taltal, Región de Antofagasta. El hecho está siendo investigado por las autoridades competentes.
La víctima fue identificada como José Leandro Rojas Villanueva, trabajador de la empresa contratista Transportes Santa Elvira S.A., que prestaba servicios en el yacimiento minero. De acuerdo con los antecedentes preliminares, el hombre se encontraba realizando labores de movimiento de tierra a bordo de un bulldozer cuando, por circunstancias que todavía deben esclarecerse, la máquina se desbarrancó desde un nivel superior de la explotación minera.
El accidente ocurrió durante las primeras horas de la jornada, mientras el trabajador desarrollaba sus funciones habituales en la faena. La maquinaria cayó aproximadamente 50 metros hacia el fondo de una excavación, provocando consecuencias fatales para el operador. Hasta el momento, no se ha establecido oficialmente qué originó la pérdida de control del equipo ni cuáles fueron las condiciones específicas que desencadenaron la emergencia.
Según los antecedentes conocidos, la situación fue advertida cuando el jefe de turno intentó establecer comunicación radial con el operador y no obtuvo respuesta. Ante la falta de contacto, otros trabajadores iniciaron su búsqueda al interior de las instalaciones, encontrando finalmente la maquinaria y al trabajador en el fondo de la excavación.
Tras confirmarse el fallecimiento, se activaron los procedimientos correspondientes para este tipo de emergencias laborales. La faena quedó detenida mientras se iniciaban las diligencias destinadas a determinar las circunstancias del accidente y establecer eventuales responsabilidades.
El Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) confirmó el hecho y expresó sus condolencias a la familia del trabajador fallecido. Asimismo, informó que profesionales de su dirección regional se trasladaron hasta el yacimiento para recopilar antecedentes y desarrollar las investigaciones técnicas correspondientes.
Las indagaciones deberán establecer las condiciones en que se encontraba operando la maquinaria, las características del terreno, los procedimientos de seguridad aplicados durante los trabajos y otros factores que pudieran haber influido en el accidente. Estos elementos resultarán fundamentales para determinar las causas del fatal desenlace y evaluar las medidas preventivas necesarias.
Paralelamente, la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones de Antofagasta desarrolla diligencias relacionadas con el fallecimiento. El trabajo policial busca contribuir al esclarecimiento de los hechos mediante la recopilación de antecedentes y las pericias que correspondan.
La tragedia de Taltal ocurre en un momento especialmente complejo para la seguridad laboral de la minería nacional. Con este nuevo caso, el número de trabajadores fallecidos en accidentes mineros durante 2026 se eleva a 13, una cifra que vuelve a poner en discusión la efectividad de las medidas de prevención y control de riesgos en las distintas operaciones extractivas del país.
La preocupación se intensifica considerando que, durante las últimas semanas, se han registrado diversos accidentes fatales en instalaciones mineras de distintas regiones. Entre los antecedentes recientes destacan los fallecimientos ocurridos en la División El Teniente, en la Región de O’Higgins, y en una faena de la Región de Coquimbo.
El propio Sernageomin había advertido, mediante una declaración difundida el 13 de octubre, sobre el preocupante incremento de víctimas fatales en la actividad minera. En esa oportunidad, el organismo informó que tres trabajadores habían perdido la vida en accidentes ocurridos durante las 48 horas anteriores, elevando entonces el balance nacional a 12 fallecidos durante el año.
El nuevo accidente también vuelve a poner atención sobre las condiciones de seguridad de los trabajadores de empresas contratistas, quienes participan en diferentes etapas de las operaciones mineras, incluyendo transporte, movimiento de materiales, mantenimiento y operación de equipos de gran tonelaje.
Las labores desarrolladas en minas a rajo abierto requieren medidas rigurosas de control debido a la circulación de maquinaria pesada, los desniveles del terreno y las características propias de las excavaciones. La evaluación permanente de estos riesgos, la mantención de equipos y el cumplimiento de los protocolos operacionales son aspectos esenciales para prevenir accidentes graves.
Mientras avanzan las investigaciones, las autoridades deberán determinar si existieron factores técnicos, humanos, operacionales o condiciones del terreno que contribuyeran al accidente. Hasta contar con resultados oficiales, no es posible atribuir una causa específica ni establecer eventuales incumplimientos de seguridad.
La muerte del trabajador en Mina Aguilucho deja nuevamente de manifiesto los riesgos asociados a la actividad minera y la necesidad de fortalecer permanentemente los mecanismos de fiscalización, capacitación y prevención de accidentes laborales.
El caso permanece bajo investigación y se espera que los antecedentes recabados por Sernageomin y la Policía de Investigaciones permitan esclarecer las circunstancias de esta nueva tragedia que enluta a una familia y al sector minero chileno.
La seguridad de quienes trabajan en las faenas extractivas vuelve así a situarse en el centro del debate, en un año marcado por una preocupante sucesión de accidentes fatales que han impactado a la principal actividad productiva del país.
Redacción: Radio Estación Nacional.
