La candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de las Naciones Unidas enfrenta un nuevo escenario de definiciones tras conocerse los resultados del tercer sondeo informal realizado este viernes 18 de septiembre por el Consejo de Seguridad de la ONU. La medición, destinada a evaluar los respaldos de los países integrantes del organismo, registró una nueva disminución en los apoyos a la exmandataria chilena, mientras aumentaron los votos contrarios a su postulación.

De acuerdo con los resultados de la consulta, Bachelet obtuvo un voto favorable, 11 votos en contra y tres países que manifestaron no tener una opinión definida. Con estas cifras, la exjefa de Estado se mantuvo en el séptimo lugar entre los ocho candidatos que participan en el proceso para suceder al actual secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, cuyo mandato finalizará el próximo 31 de diciembre.

El resultado representa una nueva disminución en los respaldos que había conseguido la exmandataria al inicio del proceso. En el primer sondeo, realizado a fines de julio, obtuvo seis votos favorables, cinco contrarios y cuatro países sin opinión. Posteriormente, durante la segunda consulta de agosto, sus apoyos disminuyeron a dos, mientras que los rechazos aumentaron a seis y siete países optaron por no manifestar una posición.

La tercera medición profundizó esta tendencia, dejando a la candidatura chilena con cinco respaldos menos que en la primera ronda y seis votos adicionales en contra. Estas cifras adquieren especial relevancia considerando que el proceso de selección requiere alcanzar acuerdos entre los integrantes del Consejo de Seguridad, incluidos los cinco países que cuentan con derecho a veto.

El nuevo resultado se produce en un momento particularmente importante para la candidatura de Bachelet, que continúa contando con el respaldo de los gobiernos de Brasil y México, pese a que la administración del Presidente José Antonio Kast decidió retirar el apoyo oficial de Chile durante marzo de este año.

La postulación de la expresidenta había sido presentada conjuntamente por Chile, Brasil y México en febrero de 2026, como parte de una iniciativa diplomática destinada a promover su llegada al principal cargo administrativo de Naciones Unidas. Sin embargo, el cambio de administración en Chile modificó la posición del Gobierno nacional respecto de la candidatura.

Desde La Moneda, el Ejecutivo ha reiterado que su decisión de no respaldar la postulación responde a una evaluación de las posibilidades de que esta consiga los apoyos necesarios dentro del Consejo de Seguridad.

Tras conocerse los resultados del tercer sondeo, el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez, reafirmó la postura del Gobierno y recordó que la decisión de retirar el respaldo se adoptó debido a las dificultades que, según la evaluación del Ejecutivo, enfrentaba la candidatura para alcanzar el objetivo.

El canciller sostuvo que el resultado de la nueva medición no modificaba la posición expresada anteriormente por la administración del Presidente Kast, que considera concluida su participación en el respaldo oficial a la postulación de la exmandataria.

Mientras tanto, Brasil y México continúan respaldando públicamente la candidatura de Michelle Bachelet. Ambos gobiernos habían acordado esperar los resultados de esta tercera consulta antes de evaluar los pasos siguientes, por lo que la nueva medición abre un período de conversaciones diplomáticas para determinar la continuidad de la postulación.

La expresidenta ya había reconocido públicamente las dificultades que enfrenta su candidatura. En declaraciones realizadas a comienzos de septiembre, manifestó que no esperaba convertirse en la próxima secretaria general de Naciones Unidas, aunque mantuvo su participación en el proceso de selección.

Pese a los resultados obtenidos hasta ahora, la candidatura no ha sido retirada formalmente y Bachelet mantiene actividades vinculadas con su agenda internacional.

La exmandataria tiene previsto viajar a Nueva York, donde coincidirá con la Asamblea General de Naciones Unidas, instancia que reunirá a mandatarios, ministros de Relaciones Exteriores y representantes diplomáticos de distintos países. La cita permitirá desarrollar nuevas conversaciones sobre el proceso de selección del próximo secretario general, antes de las siguientes consultas del Consejo de Seguridad.

En paralelo, los resultados de la tercera votación informal permitieron conocer la distribución de los respaldos entre los demás aspirantes al cargo.

La costarricense Rebeca Grynspan, exvicepresidenta de su país y secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, obtuvo nueve votos favorables, cinco contrarios y uno sin opinión.

Por su parte, la actual representante permanente de Guyana ante Naciones Unidas, Carolyn Rodrigues-Birkett, consiguió ocho votos de respaldo, seis en contra y uno sin opinión. Ambas candidatas han registrado los mayores niveles de apoyo en las consultas informales realizadas hasta la fecha.

El argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, obtuvo cinco votos favorables, ocho contrarios y dos países sin opinión. El expresidente de Senegal Macky Sall recibió cinco respaldos, nueve votos en contra y uno sin opinión.

En tanto, la exministra ecuatoriana María Fernanda Espinosa registró tres votos favorables, seis contrarios y seis sin opinión, mientras que la diplomática ecuatoriana Ivonne Baki no obtuvo respaldos favorables, acumulando diez votos en contra y cinco países sin una posición definida.

Los resultados muestran que, hasta ahora, ninguno de los aspirantes ha conseguido reunir un consenso suficiente entre los integrantes del Consejo de Seguridad, situación que mantiene abierto el proceso de selección.

La elección del próximo secretario general de Naciones Unidas contempla distintas etapas de consultas y negociaciones diplomáticas. Los sondeos informales permiten conocer el nivel de respaldo de cada candidatura, pero no constituyen una votación definitiva ni determinan automáticamente la eliminación de los participantes.

Una de las etapas fundamentales será la identificación de eventuales objeciones por parte de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.

Estas potencias cuentan con derecho a veto, por lo que la oposición de cualquiera de ellas puede impedir que una candidatura sea recomendada formalmente a la Asamblea General de Naciones Unidas.

En las próximas rondas se espera utilizar un sistema de votación que permita distinguir las posiciones de los miembros permanentes respecto de las expresadas por los otros diez integrantes del Consejo, entregando mayores antecedentes sobre las posibilidades de alcanzar un acuerdo en torno a un nombre.

En el caso de Michelle Bachelet, las consultas realizadas hasta ahora no permiten identificar públicamente qué países han respaldado o rechazado su postulación, debido al carácter confidencial de las votaciones. Por esta razón, tampoco es posible establecer con certeza si alguno de los votos contrarios proviene de una potencia con derecho a veto.

La exmandataria cuenta con una trayectoria internacional vinculada al sistema de Naciones Unidas, donde anteriormente se desempeñó como directora ejecutiva de ONU Mujeres y alta comisionada para los Derechos Humanos. A ello se suman sus dos períodos como Presidenta de Chile, entre 2006 y 2010 y entre 2014 y 2018.

Su candidatura se desarrolla en un proceso en el que también se ha planteado la posibilidad de que una mujer asuma por primera vez la Secretaría General de Naciones Unidas, organismo que, desde su creación en 1945, nunca ha tenido a una mujer encabezando su principal cargo administrativo.

La selección del sucesor de António Guterres continuará durante los próximos meses, con nuevas consultas entre los integrantes del Consejo de Seguridad y negociaciones diplomáticas destinadas a identificar una candidatura que pueda reunir los apoyos necesarios.

Una vez que el Consejo de Seguridad alcance un acuerdo, deberá recomendar formalmente un nombre a la Asamblea General, integrada por los 193 Estados miembros de Naciones Unidas, que tendrá la responsabilidad de efectuar el nombramiento.

En este contexto, la continuidad de la candidatura de Michelle Bachelet dependerá de las decisiones que adopte la propia expresidenta y de las conversaciones que mantenga con los gobiernos de Brasil y México, que hasta ahora han sostenido su respaldo a la postulación.

El tercer sondeo deja así un nuevo escenario de definiciones para la exmandataria chilena, mientras el proceso de elección del próximo secretario general de Naciones Unidas continúa abierto y los países integrantes del Consejo de Seguridad avanzan en la búsqueda de acuerdos para determinar quién encabezará el organismo internacional a partir de 2027.

Redacción: Radio Estación Nacional

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