Una nueva tragedia golpea a la minería chilena luego de que dos trabajadores contratistas de la División El Teniente de Codelco fueran encontrados sin vida tras un alud de nieve y barro, registrado durante la tarde del domingo 11 de octubre de 2026, en la Región de O’Higgins. El accidente ocurrió en el sector Rajo Sur del yacimiento, en medio de adversas condiciones meteorológicas que habían obligado a suspender las operaciones en parte de la mina. La emergencia movilizó a equipos especializados de rescate y generó preocupación entre los trabajadores, sus familias y las organizaciones sindicales.
De acuerdo con los antecedentes entregados por Codelco, las víctimas pertenecían a la empresa subcontratista San Lorenzo, que presta servicios a la contratista Aura. Ambos desempeñaban funciones vinculadas a la inspección de sectores de la mina a rajo abierto, cuyas actividades productivas se encontraban paralizadas debido al mal tiempo. El deslizamiento se produjo durante la jornada, cuando trabajadores realizaban labores en una zona afectada por la acumulación de nieve. Los equipos de emergencia iniciaron inmediatamente los procedimientos de búsqueda y rescate, pero, pese a los esfuerzos desplegados, se confirmó el fallecimiento de los dos operarios.
Los antecedentes iniciales señalaron que uno de los trabajadores afectados logró escapar y recibir atención médica. Posteriormente, la investigación permitió establecer que cuatro trabajadores se encontraban en el sector al momento del accidente, de los cuales dos sobrevivieron con lesiones leves. Las primeras indagaciones también apuntan a que se desarrollaban labores de despeje de caminos cubiertos por nieve, una circunstancia que deberá ser esclarecida por las autoridades, considerando que las operaciones del área permanecían suspendidas debido al sistema frontal.
La tragedia provocó una inmediata reacción de las organizaciones sindicales. Luis Núñez, presidente del sindicato de contratistas de la cuprífera, solicitó investigar por qué los trabajadores estaban desempeñando labores en un sector considerado crítico, especialmente ante la importante acumulación de nieve y las condiciones de riesgo existentes. El dirigente cuestionó que se ejecutaran tareas de despeje en circunstancias meteorológicas adversas y planteó la necesidad de establecer quién autorizó dichas actividades y cuáles fueron las medidas preventivas adoptadas.
Núñez también manifestó preocupación por la información entregada a las familias durante las primeras horas de la emergencia. Según sus declaraciones, algunos familiares llegaron hasta las instalaciones buscando antecedentes concretos sobre la situación de sus seres queridos. El dirigente insistió en la importancia de esclarecer las circunstancias que rodearon el accidente y determinar si existieron eventuales incumplimientos de los protocolos de seguridad establecidos para las faenas mineras.
El drama también quedó reflejado en el testimonio de la esposa de uno de los trabajadores fallecidos, quien relató que su marido se encontraba realizando labores relacionadas con el mantenimiento de caminos y que previamente le había comentado sobre la gran cantidad de nieve acumulada en el sector. Su relato puso de manifiesto la angustia vivida por las familias durante las horas de búsqueda, mientras aguardaban información oficial sobre el destino de los trabajadores desaparecidos.
El presidente de la República, José Antonio Kast, expresó públicamente sus condolencias tras confirmarse el fallecimiento de ambos operarios. A través de sus redes sociales, el mandatario calificó el hecho como «otra tragedia que enluta al país» y lamentó profundamente las pérdidas humanas registradas en la División El Teniente. Además, señaló que «ha sido un invierno duro para Chile», enviando un mensaje de solidaridad y cercanía a las familias de las víctimas y a sus compañeros de trabajo.
Las declaraciones del jefe de Estado se producen en un contexto marcado por las consecuencias de los intensos sistemas frontales que han afectado a distintas zonas del país, generando emergencias y daños en infraestructura. El nuevo accidente en El Teniente vuelve a instalar la preocupación por los riesgos asociados al trabajo en zonas cordilleranas, especialmente cuando existen condiciones climáticas extremas que pueden comprometer la seguridad de quienes desarrollan labores operativas, de inspección o mantenimiento.
Por su parte, Codelco expresó su profundo pesar por el fallecimiento de los trabajadores, transmitiendo sus condolencias a las familias, compañeros y equipos de las empresas involucradas. La estatal explicó que la confirmación oficial de los decesos se realizó una vez que la empresa San Lorenzo notificó a los familiares, siguiendo los protocolos establecidos. Asimismo, reiteró que la protección de la vida y la seguridad de las personas constituye una prioridad fundamental dentro de sus operaciones.
La investigación del accidente quedó en manos del Ministerio Público, con diligencias desarrolladas por la Policía de Investigaciones y equipos especializados. Los peritajes buscan determinar las circunstancias exactas del deslizamiento, las condiciones en que se encontraban los trabajadores, las tareas que realizaban y la eventual existencia de responsabilidades humanas. Entre los aspectos que deberán esclarecerse se encuentran las evaluaciones de riesgo, los procedimientos de autorización y la aplicación de medidas de seguridad frente a la acumulación de nieve.
Este nuevo episodio ocurre a poco más de un año de otra de las tragedias más graves registradas en la División El Teniente. El 31 de julio de 2025, un derrumbe en el sector Andesita provocó la muerte de seis trabajadores, generando una profunda conmoción nacional y cuestionamientos sobre los procedimientos de seguridad en la minería subterránea. Aunque ambos accidentes ocurrieron en circunstancias diferentes, el nuevo fallecimiento de trabajadores vuelve a poner sobre la mesa la importancia de fortalecer los mecanismos de prevención, supervisión y protección laboral.
Mientras continúan las investigaciones, el país lamenta la pérdida de dos trabajadores que cumplían funciones en una de las principales operaciones mineras de Chile. Más allá de las causas naturales que pudieron desencadenar el alud, las diligencias deberán establecer si la exposición al peligro era evitable y si se adoptaron todas las precauciones necesarias. La tragedia deja una exigencia fundamental: conocer la verdad de lo ocurrido, determinar las eventuales responsabilidades y garantizar que la seguridad de los trabajadores esté siempre por encima de cualquier necesidad operativa.
Redacción: Radio Estación Nacional.
