El Fondo E de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), considerado el más conservador del sistema previsional chileno, atraviesa uno de sus períodos más complejos desde la creación de los multifondos. Entre enero y septiembre de 2026, registró una rentabilidad real negativa de 10,39%, situación que ha generado preocupación entre los afiliados y motivado gestiones de parlamentarios ante la Superintendencia de Pensiones para esclarecer las causas de este deterioro y sus consecuencias sobre los ahorros destinados a la jubilación.
De acuerdo con los antecedentes conocidos durante octubre, el resultado del Fondo E representa uno de los peores desempeños registrados para este instrumento de inversión. La situación adquiere especial relevancia debido a que concentra a trabajadores y personas próximas a pensionarse que buscan reducir su exposición a las fluctuaciones de los mercados financieros. Sin embargo, los acontecimientos internacionales han demostrado que incluso las inversiones consideradas de menor riesgo pueden experimentar disminuciones importantes en su valorización.
Las cifras indican que solamente durante septiembre el Fondo E experimentó una caída real de 4,92%, profundizando los resultados negativos acumulados durante el año. El retroceso también afectó a otros multifondos, aunque con distinta intensidad, evidenciando cómo las variaciones de las tasas de interés internacionales pueden repercutir directamente sobre los recursos administrados por las AFP.
Uno de los principales factores detrás de esta situación ha sido el incremento de las tasas de interés y de los rendimientos de los bonos estadounidenses. Este escenario, relacionado con las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos y las expectativas del mercado, ha reducido el valor de los instrumentos de renta fija, que constituyen una parte relevante de las inversiones del Fondo E.
Cuando las tasas de interés suben, los bonos emitidos anteriormente con rendimientos inferiores tienden a perder valor en el mercado. Este fenómeno afecta las carteras que mantienen dichos instrumentos y puede traducirse en disminuciones del valor cuota de los fondos de pensiones, incluso cuando se trata de inversiones tradicionalmente consideradas conservadoras.
No obstante, los antecedentes financieros conocidos también apuntan a otro elemento relevante: la utilización de contratos derivados asociados a las tasas de interés internacionales. Estos instrumentos financieros permiten gestionar determinados riesgos, pero también pueden generar resultados negativos cuando los movimientos del mercado se desarrollan en sentido contrario al esperado.
Según información financiera difundida durante octubre, las posiciones en derivados vinculados a tasas extranjeras de las administradoras registraban una valoración negativa cercana a US$7.700 millones a septiembre de 2026, después de haber presentado una valorización positiva aproximada de US$1.400 millones un año antes.
Es importante precisar que estos US$7.700 millones corresponden a una valoración negativa de contratos financieros y no necesariamente a pérdidas realizadas por la totalidad de ese monto. Tampoco deben confundirse directamente con la caída porcentual del Fondo E, ya que ambas cifras representan indicadores financieros diferentes.
La magnitud de los resultados ha reabierto el debate sobre las estrategias de inversión utilizadas por las AFP y los mecanismos de supervisión existentes para proteger los ahorros previsionales. Parlamentarios de distintos sectores políticos solicitaron antecedentes a la Superintendencia de Pensiones, buscando obtener mayores explicaciones sobre el deterioro del fondo de menor riesgo del sistema.
Entre las principales inquietudes se encuentran los niveles de exposición a instrumentos derivados, las decisiones adoptadas por las administradoras frente al escenario internacional y las medidas regulatorias destinadas a limitar determinados riesgos financieros.
La situación también ha puesto atención sobre las facultades fiscalizadoras de la Superintendencia de Pensiones, organismo encargado de supervisar el funcionamiento de las administradoras y verificar el cumplimiento de las normas que regulan las inversiones de los fondos previsionales.
En este contexto, las AFP enfrentan nuevas exigencias regulatorias relacionadas con sus posiciones en derivados de tasas de interés, las cuales contemplan ajustes en sus niveles de exposición durante noviembre. Estas disposiciones buscan reducir determinados riesgos asociados a las estrategias financieras utilizadas por las administradoras.
Frente a las críticas, la Asociación de AFP entregó su versión de los hechos y sostuvo que las inversiones deben evaluarse considerando horizontes de largo plazo. El gremio explicó que la disminución del Fondo E se concentró principalmente durante septiembre y que estuvo relacionada con el comportamiento internacional de las tasas de interés.
Asimismo, la organización señaló que, pese al resultado negativo de este multifondo, el conjunto de los fondos previsionales chilenos registraba un incremento de US$10.778 millones durante 2026. Esta cifra corresponde a la evolución agregada de los recursos administrados y no elimina las pérdidas de rentabilidad experimentadas por los afiliados del Fondo E.
La asociación también recordó que durante 2021 este mismo fondo enfrentó una rentabilidad real negativa de 13,11%, caída que posteriormente logró compensarse hacia fines de 2025. Sin embargo, las recuperaciones observadas en períodos anteriores no garantizan que las actuales disminuciones puedan revertirse dentro de un plazo determinado.
Desde la perspectiva de los cotizantes, una de las principales preocupaciones se relaciona con el efecto que estas fluctuaciones pueden tener sobre los recursos acumulados durante años de trabajo. Aunque las pérdidas de valorización pueden recuperarse si cambian las condiciones del mercado, también pueden afectar el saldo disponible para financiar una pensión, especialmente cuando una persona necesita retirar o utilizar sus ahorros durante un período de baja.
Esta situación resulta particularmente sensible para quienes se encuentran próximos a jubilarse, debido a que disponen de menos tiempo para enfrentar eventuales fluctuaciones negativas antes de iniciar el proceso de pensión.
El episodio vuelve a instalar una discusión de fondo sobre la distribución de los riesgos dentro del sistema de capitalización individual. Bajo su funcionamiento actual, las variaciones positivas y negativas del valor de las inversiones se reflejan en las cuentas individuales de los afiliados, mientras que las administradoras reciben comisiones por sus servicios de gestión, de acuerdo con la normativa vigente.
Por ello, las caídas del Fondo E han impulsado nuevos cuestionamientos sobre la responsabilidad de las administradoras en las decisiones de inversión, los mecanismos de control y las herramientas de protección disponibles para los trabajadores que mantienen sus ahorros previsionales en el sistema.
A pesar de que el Fondo E continúa siendo clasificado como el de menor riesgo relativo entre los multifondos tradicionales, su comportamiento durante 2026 confirma que esta categoría no significa ausencia de pérdidas. Su exposición a instrumentos de renta fija, tasas internacionales y determinadas operaciones financieras puede provocar fluctuaciones significativas cuando las condiciones económicas cambian.
El desafío para las autoridades será determinar si las estrategias utilizadas se ajustaron plenamente a las disposiciones regulatorias, evaluar la efectividad de los controles existentes y establecer si corresponde adoptar medidas adicionales para reducir la exposición de los ahorros previsionales a movimientos adversos de los mercados.
Mientras continúa el análisis de estos antecedentes, miles de afiliados observan con preocupación el comportamiento de sus fondos de pensiones. La evolución de las tasas de interés internacionales, las decisiones de las administradoras y las medidas que adopte la Superintendencia de Pensiones serán factores importantes para determinar el desempeño de los ahorros previsionales durante los últimos meses de 2026.
La caída del Fondo E no solamente representa un resultado financiero negativo, sino que también vuelve a situar en el centro del debate público la seguridad de los ahorros previsionales, la transparencia de las inversiones y la responsabilidad de quienes administran los recursos destinados a financiar las futuras jubilaciones de los trabajadores chilenos.
Redacción: Radio Estación Nacional.
